La soltería puede vivirse de muchas maneras. Es un estado de vida que puede resultar muy fructífero, pues ofrece maravillosas oportunidades para conocernos mejor a nosotros mismos, para tender la mano a los demás, para entregarnos de lleno a una misión o a un proyecto que nos apasiona. Pero cuando el celibato no es deseado y dura mucho tiempo, puede ser difícil de vivir. Por tanto, podemos confiar a Dios nuestro deseo de encontrar el amor, para que nos guíe y nos acompañe en esta búsqueda. Para ello, meditar su Palabra puede ser de gran ayuda. De hecho, la Biblia tiene hermosas palabras de consuelo y aliento para quienes buscan un alma gemela.
“Porque yo conozco muy bien los planes que tengo proyectados sobre ustedes – oráculo del Señor –: son planes de prosperidad y no de desgracia, para asegurarles un porvenir y una esperanza”. (Jeremías 29:11)
“El Señor es mi pastor, nada me puede faltar”. (Salmo 22 (23):1)
“Encomienda tus obras al Señor, y se realizarán tus proyectos”. (Proverbios 16:3)
“Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura”. (Mateo 6:33)
“No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios”. (Filipenses 4:6)
“Que el Señor sea tu único deleite, y él colmará los deseos de tu corazón”. (Salmo 36 (37):4)
“Encomienda tu suerte al Señor, confía en él, y él hará su obra”. (Salmos 36 (37):5)
También encontrarás una selección de versículos bíblicos que te ayudarán a ser paciente.
“El Señor es bueno con los que esperan en él, es un refugio en el día de la angustia; [Iod] reconoce a los que confían en él”. (Nahum 1:7)
“Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad”. (2 Timoteo 1:7)
“El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos”. (Salmo 33 (34):19)
Hozana te ofrece una serie de comunidades de oración para acompañar a las personas solteras. Por ejemplo:
En el Evangelio de Mateo, Jesús nos dice: “En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!”. (Mateo 19:12)
Aunque las mujeres solteras parecen escasas en el Antiguo Testamento, es probable que algunas de las mujeres discípulas de Jesús no tuvieran marido ni hijos, por lo que se atrevieron a dejarlo todo y vivir en el camino (aunque también se menciona a las madres de algunos de los discípulos). Tampoco se mencionan a los maridos de las dos amigas de Jesús, Marta y María, las hermanas de Lázaro. La relación de Jesús con las mujeres marca una verdadera ruptura.
El término “don del celibato” nos recuerda lo que dijo el apóstol Pablo en su primera carta a los Corintios: “Mi deseo es que todo el mundo sea como yo, pero cada uno recibe del Señor su don particular: unos este, otros aquel”. (1 Corintios 7:7) Esto nos recuerda que cualquier estado de vida puede vivirse con la gracia de Dios.